El Cetro

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El Cetro…o seminario sobre el funcionamiento de una familia (institucion base), cuando el poder ejercido por uno de sus integrantes corroe los intervinculos y pone en evidencia un sistema de valores, que requiere ser revisado para salir del axioma ‘’hay que preservar la institucion’’, sin considerar a las personas que la sustentan.

 

Requerimientos Técnicos

Espacio convencional o no de 7 metros aproximadamete boca de escena y 5 metros de profundidad
Patas negras altas (3,5metros), hacia foro.

Festivales

  • Festival de Punilla 2008
  • Festival Nacional de La Banda (Stgo. del Estero)
  • Inriville (Córdoba, 2008)
  • Concurso Premios Estímulo Ciudad de Córdoba 2008
  • Gira Buzios (Brasil, 2009)
  • 100 horas de teatro (Córdoba, 2009)
  • Festival Internacional de Monólogos de La Tigra, Chaco 2009
  • Festival Internacional del Mercosur, Córdoba 2011.

Premios

  • Premio Unipersonales, otorgado por la Dirección de Cultura de la Ciudad de Córdoba, 2008.
  • Mejor Actor,  otorgado por la Dirección de Cultura de la Ciudad de Córdoba, 2008.
  • Tercer Premio del Festival Internacional de Monólogos, La Tigra, Chaco 2009.
  • Mejor Autor Nacional Vivo categoría Unipersonales, Argentores, Buenos Aires 2009

Ficha Técnica

  • Autor: Renzo Fabiani
  • Actúa: Renzo Fabiani
  • Dirige: Paul S. Mauch
  • Asiste a la dirección: Celeste Maldonado
  • Iluminación: Pablo Amer / Marina Badino

Prensa

Ver carpeta de archivos de prensa en .pdf aquí.

 

PÁGINA 12

http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/espectaculos/10-32796-2014-07-19.html

 

CENTRO CULTURAL RAÍCES

Ciclo de Unipersonales en Homenaje a Miguel Dedovich
“REBELDÍAS”
EL CETRO
Dramaturgia y Actuación
 Renzo Fabiani
Dirección: Paul Mauch

 

Por Jorge Caporale
Un plano, un esquema, un dibujo que pende de unos hilos y se bambolea con el más mínimo airecito. He aquí la representación de eso que solemos llamar “FAMILIA”. Sí, con mayúsculas, con letras que parecen rocas impenetrables, inmaculadas, a las que la Cultura, el orden impuesto, le ha otorgado una sublime importancia, dándole un status sacralizado a sus leyes benéficas y formativas. Llamada sin pudor “célula básica” de la sociedad, considerada per se el lugar del amor, de la convivencia feliz, de la compresión y el encuentro de los seres que la componen. Es la familia, esa cosa impoluta de la que el sistema dominante se sirve para perpetuar sus intereses, para promover un orden que asegure que bajo cualquier máscara debe permanecer pura en su esencia, estática en la historia y siempre acogedora,  como un seno materno del que nos nutrimos para ser personas de bien. Sin embargo y por suerte el arte, en este caso el teatro, conserva esa saludable costumbre de interpelar lo instituido, “rebeldías” que le son propias y que Renzo Fabiani no se priva de exponer con su obra. Con el pretexto de contarnos algo sobre una familia tipo, el autor y actor cordobés se lanza a la aventura de un relato que pone en jaque al prejuicio y a la hipocresía que anidan como serpientes en el intocable concepto. El autor hace foco en el poder, en esas relaciones desiguales y en ese juego de intersubjetividades demolidas.  Con cada palabra logra descomponer el paisaje bucólico hasta despellejarlo y dejar al descubierto, en carne viva, el entramado que permanece oculto.  Con infrecuente lucidez y naturalidad el actor despliega todos sus recursos interpretativos y construye con cada gesto, cada voz, cada narración, un fresco que cuestiona, apostando a la desmesura, el corazón de la institución. Fabiani viene a desmitificar, a exponer con humor negro y crudo las consecuencias de las relaciones del poder que se ejercen sin piedad, de uno sobre los otros, tratando de borrar las diferencias que sin embargo son en estos tiempos, ya inocultables. En un relato atravesado por lo cruento, lo insensible y lo grotesco compone a cada criatura con el tono justo, en un verosímil difícil de transmitir, del que sale más que airoso. Así logra perforar la idea de lo innecesario de preservar, tal como lo pide a gritos el mandato, el centro mismo de eso que llamamos familia. Pone en cuestión la necesidad de un nuevo sentido para una organización que se niega a sincerarse, a  admitir que lo singular del ser humano no puede ahogarse perdiendo toda identidad en un mar de verdades reveladas que menoscaban las libertades y la posibilidad de ser. Sin sutilezas de lenguaje y construyendo una impecable metáfora que trasciende lo familiar y se refleja en lo social, denuncia el peligro que conlleva intentar resguardar de la crítica la dominación o la violencia, como ejes ocultos de nuestro acontecer. Con la cuidadosa dirección de Paul Mauch que encauza con sensibilidad y firmeza la sublime versatilidad de Fabiani, la excelente puesta de luces de Teté Muñoz y Guillermo Fabiani que marcan espacios  y tiempos que engrandecen la puesta, el vestuario necesariamente formal que el relato requiere y la atinada musicalización de Joya y de De Llamea  “El Cetro” se convierte en un unipersonal que derriba de un golpe la supremacía de ese bastón de mando que marca los pasos de los oprimidos para dar lugar a una necesaria reflexión sobre la inconveniencia de la aceptación ciega y el fructífero ejercicio de la rebelión del teatro. Una propuesta original, federal y de calidad. Imperdible.

http://lamiradasubjetiva.blogspot.com.ar/2014/08/centro-cultural-raices-ciclo.html

 

 

Video  [ver fragmento obra - 2 min.]

 

 

 

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