Dramaturgia

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OBRAS

  • Ortóptero (Operativo Encendedor)
  • La Tenia Saginata, El Regreso (coautor)
  • Sociales
  • El Cetro
  • ¿Y si jugamos todos?
  • Aserrin y Cabernet
  • Libro Teatro en la Cárcel (2009, Editorial Comunicarte)
  • Una noche roja
  • Carta al general (2010.Editorial del Archivo de la Memoria. Cba)

 

 

Aquí algunos textos de referencia:

 

EL SIRVIENTE

de Renzo Fabiani

(Se escucha a lo lejos risotadas y disparos de arma de fuego. Penumbra)

Sirviente: Estoy loco por andar por acá, en esta boca de lobo, con todo lo que pasa.

Cualquier maldito recorcholis vil podría aprovecharse de mí y yo no sabría defenderme.

Mi patrón se lavaría las manos, la policía no se lavaría nada (Nunca lo hacen), sencillamente no aparecerían porque si uno verdaderamente los necesita, no están.

Pero además dirían que yo los provoqué, que lo merezco por eso. Aunque sean cinco depravados, me golpeen y me dejen la hortensia deshojada, a mí no me creerían.

A mi patrón no le importa, me manda a buscar cosas, a la noche, sin importarle que ya trabajé las 12 horas del día.

Tengo que aguantar, a él y a su flia., sino me sacan el ticket canasta y me ponen a dieta forzada hasta convertirme en una calavera abandonada entre sus propias inmundicias.

Pero no dejarán que fallezca ¡gracias! No, no, no lo dejaran que crepite hasta que haya terminado de pagar mi cajón de finado.
Tanta injusticia… ¡Tanta! (Se crispa)

Niño: (Avanza desde la oscuridad) Yo debería quejarme, para mí es terrible. Soy de buena cuna, hierro del 8 con incrustaciones de plata 18… Hacia los pies: alpaca.

Mi sangre es azul…los riñones violáceos, los ojos hermosos y el intestino grueso, refinado…chick.

(Mira al sirviente con desprecio) Esto… (Modifica su expresión, la dulcifica) este nunca tuvo nada, afortunadamente está acostumbrado.

Drama es el mío. ¡Millones de perros defecaron sobre mí!..Huelo mal. Me acongoja mi queja querida. ¡Que lo parió! Y me quejo porque no tengo un peso, hueso, queso…cospel, dollar…

 

 

 

ORTÓPTERO (Operativo Encendedor)

de Renzo Fabiani

(En el espacio una silla que porta un bastón. Entra actor.)

Actor: Que se vayan ellos, que se vayan. Todos sabemos de quienes estoy hablando. No los queremos… siempre hicieron lo mismo, siempre. Cobardes insignificantes criaturas que pretenden cargarnos su miedo. Ruines y servidores… Pueden ser cualquier cosa, pero hombres no, no pueden ni quieren serlo. Es que hay personas que tienen un fuego tan chiquito que no calienta ni puede alumbrar. Decrépitos burgueses de apellido.

Carroñeros. Pobres, pobres, pobrecitos ignorantes. Ostentan su poder sin darse cuenta que es tan diminuto como ellos y visiblemente cloacal.

(Actor repara en la silla y emprende la acción de defecar sobre la misma. Se transforma en niño y danza, se transforma en insecto y se desplaza hasta transformarse nuevamente en niño. Esta acción se repite tres veces.)

Apagón.

Niño: Ayyyyyy….¡¡¡Prendan la luz! Ta’ oscuro aca, me asusto, prendan la luz, vienen todos bichos, los monstruos, cuco caca, cuco caca

(Comienza a tener hipo, los espasmos se manifiestan fuertemente)

Ufa, hipo, y el hipo me da asma, mami vení, mami, donde estas mamita, dame el chuf

(Como si se aplicara un medicamento en aerosol) mami…

(Actor toma un pañuelo y se transforma en abuela)

Abuela: Te parece bien.

¿Te parece bien maleducado?

¿Te parece bien eso, maleducado? No entiendo como podes ser tan odioso.

¡No digas nada, no quiero escucharte! No tenes vergüenza.

Ojala tu cabeza pudiera sacar la caca que tiene adentro. Además, si hiciste eso es porque querías hacerlo.

¡No, no te justifiques! No intentes dar lastima porque producís asco, y no me jodas mas, porque me vas a hacer calentar y te voy a cagar a palos; te lo mereces por sorete.

Quiero reventar esa deformada cara. No me mires así, con esos ojos de sapo maricón…

(Sonríe) Bien, ahora si… ¡Como se dice?…gracias? ¡Gracias!

¡Te cure el hipo!

Así me gusta, me lo merezco; te cure el hipo, graciasss.

Niño: ¡La abuela era maga!

Actor: ¡Y yo la admire!

(Se traslada hasta la silla )

Siempre llegaba yo a las 9 PM. Abría la puerta de atrás de la casa de mi otra abuela, entraba, cerraba, prendía la luz y allí estaba. Allí estaba la asquerosa cucaracha, arriba de la radio vieja. Entonces yo, repleto de asco, buscaba el bastón de mi abuela, que colgaba de la mesada sobre la cual se hallaba la radio y ella.

(Inicia ataque)

Se fue. Siempre se iba por algún pequeño lugar en donde yo no podría jamás encontrarla.

(Abandona la silla)

Esta historia se convirtió en rutina, se repetía, se repetía como tantas otras cosas, bichos, telarañas de mi vida: siempre llegaba yo a las 9 P.M y nos empeñábamos en repetir, ella y yo, la misma coreografía.

(Danza)

Coreografía en la que no se ausentaban nunca el asco, la burla, la frustración.

Los roles eran definidos: Allí la ganadora, aquí…